El otro día vi la película de “Hermanastros” (Stepbrothers, 2008), una producción de Judd Appatov dirigida por Adam McKay. La trama es simple: Dale Doback (John C. Reilly) de 40 años, vive con su padre Robert, mientras que Brennan Huff (Will Ferrell), de 39, vive con su madre, Nancy. Cuando Robert y Nancy se casan, todos deben vivir juntos, y Brennan y Dale se convierten automáticamente en hermanastros. Ambos son inmaduros, narcisistas y flojos. La película me hizo reír mucho, pero también me puso a pensar. Parte de la hilaridad de la situación es que en Estados Unidos es impensable que dos hombres de esa edad vivan con sus padres, lo que hace anormales a sus personajes. En ese país los jóvenes aspiran salir de su casa e independizarse en cuanto terminan la preparatoria. Los que no lo logran son vistos como fracasados. Pero en México es otra historia. Acá tenemos lo que yo llamo “el fenómeno querubín”.
A pesar de que es común que las mexicanas solteras vivan en casa (a menos que estudien o trabajen en otra ciudad, obviamente), el querubinismo es exclusivo de los varones. Las mujeres generalmente contribuyen ya sea con su sueldo a la economía familiar o bien colaborando en las labores del hogar. Los querubines, en cambio, son apapachados en su totalidad por las madres, que cocinan para ellos (un querubín, ya se sabe, no puede preparar sus alimentos ni lavar un traste), lavan y planchan su ropa, y les permiten estar sin contribuir ni con un peso, pues es común que los querubines estén desempleados, ya sea porque son eternos estudiantes o tienen una fuerte afición al sofá y los videojuegos. El clásico querubín mexicano y su mancuerna materna están encarnados por los legendarios personajes de Gordolfo Gelatino y su mamá doña Naborita Gelatino, de los Polivoces.
La típica madre de una criaturita celestial, además, es una suegra difícil de complacer, lo que perpetua la soltería del hijo en cuestión: ninguna mujer será suficientemente buena para su querubín. Algunos angelitos, desde luego, ni siquiera están interesados en las mujeres, pero hay otros, que esperan a la esposa mítica que pueda atenderlos como su madrecita santa. Conozco muchos casos de querubines que ya se pasan de maduros. Me pregunto si la película de Hermanastros tuvo algún éxito en este país, donde la regla es no salir de casa. Tal vez por eso no la vi nunca en cartelera.

3 responses so far ↓
lolo // November 24, 2009 at 14:44 |
querida Pelirroja Liliana,
pase por aqui y te saludo .
no creas que no te voy a venir a visitar de tanto
en tanto.
espero respuesta a mi mensaje ultimo.
te/les deseo todo lo mejor.
abrazos y besos fraternos
sanos que esten !!!!
Lolo
Liliana V. Blum // November 25, 2009 at 2:56 |
Querido Lolo, estoy de viaje y he tenido problemas para conectarme. Te escribo desde casa, prometo.
Nancy // January 22, 2010 at 9:22 |
Buenísima recomendación, la voy a buscar
, saludos Liliana!!