
A ese Samuel Blum y esa Frida Rueff, por ese 1/8 que me hizo así.
No creo que exista el Mexican dream,
pero sé que nadie se sube en una balsa a la Crusoe
a un tráiler de fondo falso
a un barco de castas
a un burro sin palmas
las manos abiertas huecas
los pies ampollados fríos
siguiendo al Coyote o a Moisés
sé que nadie arranca ni deja su árbol
tronco hogar
hojas palabras
ramas familia
frutos cortados
flores sueños
con las raíces de fuera, secándose al sol,
no lo creo,
si no ha perdido la esperanza aún.