Pretensiones

chickenporch

Decía Jerry Seinfeld en el programa de David Letterman que él tiene un teléfono celular normal, pero que todos sus amigos pretenciosos tienen un iPhone. Esto, viniendo de un hombre exitoso y millonario que tiene más automóviles deportivos que los días de un mes, resulta un poco fuerte. Seinfeld siempre va de sneakers, jeans y camisa azul, y piensa que un teléfono es una cosa que sirve para comunicarse con otras personas y listo. Un tipo sencillo. Cualquiera pensaría que cuando el dinero no supone ningún obstáculo, la gente se compra todo lo que está a su alcance. Pero no. El mundo se divide entre los prácticos y los pretenciosos. Los que no tienen que demostrarle nada a nadie y los que pretenden tener más cualidades, lujos o cosas de las que en verdad tienen (o pueden tener).

Gente muy querida y cercana a mí tiene ese teléfono táctil de la manzanita blanca, debo aclarar. Bien por ellos. Pero esto viene al caso porque el otro día, en área de comida de una cadena de supermercados, vi a una adolescente juguetear con un iPhone. Estaba en una mesa con quien asumí era su madre, una mujer de aspecto muy humilde y un par de niños de esos que no les brilla mucho el pelo, tienen la piel seca y moquitos abajo de la nariz. La chica iba vestida con uniforme de una de esas preparatorias técnicas y movía los deditos divertida sobre la pantalla. Aunque los precios de la tecnología se abaratan año con año y más personas tienen acceso a ella, me pareció que ese aparato estaba fuera del presupuesto familiar. Y no es el único caso. Cerca de mi casa hay un multifamiliar del Infonavit. Hay muchas camionetas estacionadas afuera que seguramente cuestan mucho más que ese cachito de propiedad en el que viven familias enteras.

También he visto, no una sino varias veces, casos de mujeres morenas pintadas de rubias, al igual que sus hijos, como si eso quitara las dudas de esa imposibilidad genética. Y tenía una conocida que depositaba íntegramente su sueldo de la universidad privada en el crédito de Liverpool, porque no se vestía en ningún otro lado que no fuera allí, ya que sus alumnos no “no podían verla” con la misma ropa de una semana a otra, o, pecado, de un semestre a otro. Vivía de gorra con su abuelita, viajaba en transporte público, y le debía su alma a la tienda departamental. He escuchado a algunas madres de familia en la escuela de mis hijos hablar de que está pidiendo una beca a la SEP porque apenas pueden pagar la colegiatura, para luego subirse a una camioneta por la que seguramente pagan al mes el equivalente de unas tres colegiaturas.

¿Qué sucede? Pues eso, la pretensión. En todos los aspectos, en todos los niveles. La gente le dedica mucho tiempo y energía a la pretensión realmente. Es toda una prioridad. Qué flojera. A mí, cuando veo estas cosas, siempre me queda la libertad de mirar a otro lado y pretender que no me entero de nada. Sea.

One response to “Pretensiones

  1. ¿De verdad Jerry piensa que un telefono es “un coso” y no “una cosa”?😛

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