Gente que sobra

Dexter, el asesino serial que trabaja para la policía de Miami, es mi héroe. Para quienes no lo conocen, diré que se trata del personaje de las novelas de Jeff Lindsay y que ahora protagoniza una serie en televisión. Es meticuloso y sigue con rigor extremo su modus operandi, como los asesinos más ortodoxos. Lo que distingue a Dexter es cómo elige a sus víctimas. A diferencia de otros, no las escoge según su sexo, edad, apariencia física, oficio, etc. Él se dedica a matar a criminales que han logrado burlar a la justicia, gente mala que sigue ejerciendo su maldad impunemente. Así que mi héroe en realidad se dedica a ayudarle un poco al karma, por ponerlo de algún modo. Hace que uno se plantee la idea de matar es reprobable per se, o bien, se puede tolerar cuando el resultado es la eliminación de gente nociva y malvada. Dexter no lleva a juicio a nadie, no tiene los vicios del sistema judicial, y sólo actúa cuando tiene todas las pruebas que incriminan al que será su próxima víctima.

Pues bien, este personaje ficticio es uno de mis favoritos. Quienes me conocen saben que yo no sería capaz de herir a nadie, pero confieso que en algunas ocasiones siento unos impulsos dextéricos fluir dentro de mí. Nunca he pretendido matar a nadie y mucho menos por crímenes pequeños o relativamente inocuos. Pero vamos, que me encuentro de pronto con personas que me hacen pensar: si de pronto murieran (por la razón que sea) el mundo no se perdería de nada; al contrario. A ellos me refiero como “gente que sobra”.

Por ejemplo, a mi parecer sobran los padres de familia que están pagando la colegiatura de una escuela privada (uno pensaría que es porque esperan que sus hijos reciban una mejor educación, considerando el estado de la que imparte el Estado “gratuitamente” con nuestros impuestos), pero que en las juntas con los maestros se quejan de que a sus chavitos les dejan mucha tarea, sobre todo los fines de semana, ya que no se pueden a gusto ir de “shopping”  a McAllen. (!!!)
Sobran también todos los católicos/cristianos que acuden a su servicio y con golpes de pecho se jactan de practicar su fe, pero se estacionan en doble fila, sin importarles si causan un gran caos vial. Sobran porque con toda esa hipocresía no dudan en lanzarle la camioneta a los peatones, tan ligeros de alma y cercanos a Dios que se sienten al salir, como si tuvieran un comodín para hacer lo que sea.

Sobran también los que hablan en el cine o dejan sonar sus celulares y los contestan a viva voz, sin salirse. Sobran los que se cruzan la calle sin ver, dando por hecho que todos habrán de pararse. Sobran las mujeres que manejan camionetas que se venden como las más “seguras”, pero van sin cinturón de seguridad, hablando por el celular y con los hijos brincando en el asiento del copiloto, también, por supuesto, sin cinturón. Sobran las que tienen un vehículo que no saben estacionar ni controlar, pero que piensan que el precio y el tamaño del mismo las hace mejor que otras. Sobra quien teniendo los medios y una supuesta educación, se reproduce sin responsabilidad, y luego delega en el servicio doméstico el cuidado de esos errorcitos dentro del matrimonio.

Y podría seguir.. pero el espacio me limita. Y Dexter no maneja este tipo de casos.

8 responses to “Gente que sobra

  1. Pingback: People I can do without « Tribulaciones de una pelirroja

  2. Yo no limitaría el unverso de los idiotas que no saben manejar al universo de los católicos nada mas…
    Impulsos dextericos…. te voy a citar.

    • Liliana V. Blum

      Habiendo los billones de seres humanos que hay, ciertamente el universo de los sobrables es muy amplio, jiji.. Pero en el periódico me limitan el espacio.😀

  3. Sobran también los que se creen inteligentes y sólo han leído un libro varias veces y lo citan con velocidad. Y creo que el símbolo de la camionetona no es sólo para los narcos: también para las madres de familia que les gusta aparentar poder!”!!!

    • Liliana V. Blum

      Toño, bien, sí, la lista de gente que sobra podría ser bien larga, jajaja. Y de hecho lo de las camionetonas era por las madres de familia, no estaba pensando en los narcos. Ellos ya tienen el poder.😉

  4. También sobran los que escriben libros de auto-ayuda, los leen o los recomiendan.

  5. Me gustó mucho la entrada hasta que empezó la parte de “sobran los padres de familia que…”, “sobran las señoras que…”. He pensado como tú, algunas veces me entrarn unas ganas dextéricas de exterminar a alguien que sobre en esta sociedad. Pero en todo caso, se me vienen a la mente narcotraficantes, violadores, delicuentes de cuello blanco, etc. Yo sé que no hablabas de exterminarlos literalmente, pero ese hubiera sido el sentido que yo le hubiera dado a la columna. En fin, me gustó tu blog, me daré vueltas por aquí más seguido. Saludos!

    • Liliana V. Blum

      Rodrigo, de hecho esta entrada es sólo una de varias que pienso hacer, puesto que hay mucha gente que sobra. Mira, definitivamente si pudiera eliminaría a todos los “malos” del mundo, pero las cosas nunca son tan finamente blancas o negras. De hecho yo creo que el problema de los narcos podría eliminarse legalizando las drogas y metiendo a estos compadres, como las grandes tabacaleras, a pagar impuestos. Los delincuentes está claro que sobran en una sociedad, pero a veces me parece hasta peor toda esa gente que vive con tibieza, jodiendo por joder a otros, pero nunca a escala criminal, viviendo vidas grises, criando hijos ídem, no sé.

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