Virgencita, cuídame de los fanáticos

VIRGIN_MARY_IS_WATCHING_YOU_by_tommy_tommerson

Uno cree que educa a los hijos de cierta manera, con las cosas que uno considera importantes para vivir, tratando de dar siempre el ejemplo y ser congruente con lo que uno dice y hace. A veces hasta se piensa que lo está haciendo uno bien, que las cosas funcionan, y dan ganas de sentarse a beberse un café (o la bebida de su preferencia) mientras se estiran las piernas y se respira con satisfacción. Pero no cuenta uno con la influencia de los amigos o de la gente que al final rodea a los hijos, y que sin que uno se percate, comienzan una labor persuasiva sobre ellos, una total contraindicación de nuestros propios valores. Y uno descubre esta perniciosa labor hormiga en los hijos a través de pequeños cambios en su conducta, en la alteración de los hábitos, en un repentino cuestionamiento de la propia educación, aún en los más pequeños, palabras que nunca salieron del propio vocabulario, y en general una manera distinta de mirar al mundo. Y no hay Chapulín Colorado que pueda venir a nuestro rescate, mucho menos algún santo especializado, ni super héroe importado, no cuando se trata de estas cosas tan serias.  No hablo de drogas, sino de religión.

El otro día mi hija de seis años regresó del Jardín del Arte con el dibujo de una Virgen María, esa siluetita tan en boga hoy, versión “cute” de la Guadalupana, que uno puede encontrar como sticker en algunas camionetas, en pulseras y demás productos non-sanctos, con la leyenda de: Virgencita cuida a mi…. (y aquí se inserta aquello que uno desea proteger). Por supuesto que mi labor de madre era comentar la excelente labor pictórica de mi nena, que además, verdaderamente tiene mucho talento para eso. Lo que no me esperaba era que ella me preguntara por qué no creo en la virgen. Hubiera más fácil explicarle por qué no creo en el concepto de “virginidad” o por qué no me la creo cuando alguien se dice “virgen”, que eso. Me limité a decirle que todas las personas tienen la libertad de creer lo que quieren, o lo que  creen es lo mejor o lo verdadero.

Ese mismo día, cuando estábamos todos juntos, gritó airada: “¡Me da pena ser la única en esta casa que cree en la virgen!”. Yo hice gala de todo mi esfuerzo para contener la risa y le pregunté por qué pensaba que yo debería creer en la virgen. “¿Qué hace o qué tiene de especial?”, dije. Y entonces obtuve esta genial respuesta: “Porque concede siete deseos”. Ah, mi hija, tan deliciosamente ecléctica. “¿Y qué pasa cuándo se te acaban los siete deseos?”, pregunté divertida. “Pues tienes que dibujar otra virgen nueva”, me contestó con una seguridad absoluta. Eso no es menos absurdo que la leyenda oficial que me enseñaron las monjas durante toda mi primaria y secundaria. Me dio ternura esa versión de la virgen-genio que concede deseos. ¿No es eso lo que hace la gente al rezar?

Lo dejé así, porque yo pretendo en casa practicar la libertad de credo que deseo para mí y para todos en el mundo. Si yo no voy por allí tratando de propagar mi ateísmo a nadie, mucho menos a hijos ajenos, ¿por qué hay católicos que se meten de esa manera conmigo? En el colegio, supuestamente laico, se organizan misas católicas a la menor provocación (principio y fin de cursos, etc.) Los parientes le cuentan la mitología católica a mis hijos, sobre todo a fin de año. Las compañeritas, así como de pronto conversan sobre las andanzas de Patito Feo, hablan igual de la virgen. Hace rato, por ejemplo, mis hijos peleaban y escuché de pronto a mi hija gritar a todo pulmón: “¡Dios castiga!”  Así que ahora tendré que lidiar con ese dios vengativo, que interviene en nimiedades personales, y deja pasar catástrofes y masacres que involucran a miles. Será difícil de explicar. Virgencita, cuídame de los fanáticos. Prometo, si es necesario, visitarte en la villa y comprar muchas veladoras.

10 responses to “Virgencita, cuídame de los fanáticos

  1. Pingback: Oración « Tribulaciones de una pelirroja

  2. ¿Qué pasaría si esa libertad de credo significara que en algún momento alguno de tus hijos llegara a tener un sistema de creencias en que estuviera incluida la creencia de que todo aquel que no crea en el resto de las creencias de su sistema de creencias, debería de dejar de existir?
    Eso me hace pensar que practicar la libertad de credo no significa dejar que el otro crea que lo quiera, así como tampoco libertad de expresión significa decir lo que uno quiera, porque entonces qué ocurre con la calumnia. Supongo que la libertad de credo o expresión significa libertad de credo o expresión en que no se llegará a abusos o daño a otros; es decir, son libertades en que se acuerda que tales tendrán ciertos límites. Esto me hace pensar que si uno ha de practicar la libertad de credo, (o cualquiera otra de esas libertades que incluyen acuerdos de límites), sería razonable o prudente que, a aquel que se le está otorgando la libertad de credo, se le cuestionen sus creencias con el objetivo de conocer sus límites (los de las creencias)… Híjole, ta difícil el tema. Espero no haber exagerado, porque, digo, tu hija es sólo una niña.

    • Liliana V. Blum

      Quique, ese escenario podría ocurrir aunque yo educara a mis hijos en cualquier fe masivamente aceptada (como el catolicismo, como algunas de las protestantes más añejas).

      Libertad de credo es elegir una religión, o elegir no tenerla, y al mismo tiempo respetar a quienes creen de forma diferente. De hecho, en mi experiencia personal y en la historia del mundo, la gente más intolerante y que ha querido “eliminar” a otro grupo de personas sólo por tener otra religión, casualmente siempre ha sido gente que “practica” una religión, y nunca un librepensador o un ateo o un agnóstico.

      El que yo no esté criando en mis hijos bajo los mandatos de una religión en particular (creo en la razón, y la fe me pide que olvide la razón y yo simplemente no puedo), el que críe a mis hijos sin religión no quiere decir que no les enseñe a respetar y a ser buenas personas. Eso no tiene que ver con la religión. De lo contrario, si la gente que practica una religión realmente la siguiera, este mundo no sería el que es, ¿no crees?

  3. Mi intención no era decir que críes a tus hijos en alguna fe religiosa, sino simplemente que libertad de credo no significa dejar que el otro crea lo que quiera, porque, de ser ése el caso, podría tener consecuencias que incluyeran la destrucción de la misma persona que practica dicha libertad. Entonces eso planteó la pregunta de cómo inculcar el no daño a otros en un niño, porque ésa es la base de las libertades con acuerdos de límites; pero entonces al inculcar eso en un niño, no se estaría evitando que eliga qué creer. Por eso pensé que era un tema difícil: por un lado, si dejas que el otro elija creer lo que quiera, podría elegir creer que es necesaria tu exterminación; por otro, si quieres evitar tu propia exterminación, cómo convercer al otro de que estén de acuerdo en por lo menos en ese punto, el de no matar a quien cree en algo distinto.

    • Liliana V. Blum

      Quique, estoy de acuerdo.. es que creer en lo que uno quiera no implica no tener límites ni valores humanos. Cuando yo digo libertad de credo es libertad de creer en Buda, Alá o Jesús. Desde luego que mis hijos crecen con mi ejemplo, crecen con lecturas. Es sólo que no necesitamos que un sacerdote nos diga cómo actuar para saber lo que es moralmente correcto.

      Saludos!🙂

  4. Ahora, si ,a final de cuentas, cada quien llega a creer lo que le venga en gana, ya sea que haya sido criado en un ambiente católico o en uno en que haya libertad para creer en lo que se quiera, ¿por qué es preferible criar a alguien en un ambiente de libertad de credo que en uno que no? Mmmmh, me imagino que por el estrés, ¿o cómo?

  5. Quique…

    Dejar que otro CREA en lo que plazca no supone estar dispuesto a aceptar que ACTUE como quiera.

    Para actuar, estamos enseñando a mis hijos 3 normas que pueden aprenderse y atenderse sin sacerdotes ni seres celestiales:

    1. Hacer el bien antes que el mal.
    2. No hacer el mal a sabiendas
    3. Cuando te veas forzado a elegir entre dos males elegir el menor.

    Así de simple y antes de que me preguntes cómo sabrán lo que es bueno sin recurrir a seres mágicos te respondo:

    Bueno es todo lo que es apropiado para la vida de un ser racional y malo todo lo que lo destruye.

    Estar a favor de la libertad de credo no implica, ni supone estar a favor de que todos hagan lo que les de su rechingada gana sin ningún tipo sanción moral.

  6. Yo también creo que no es necesario tener alguna fe religiosa para ser bueno. Sólo me planteaba algunas dudas.

  7. ana michelle

    aburrido exepto las monitas

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