¿A dónde irán los gays?

Al parecer en este país hay una larguísima fila de personas públicas esperando su turno para decir estupideces, siempre tratando de opacar la anterior y cautivar a los medios por al menos un día. Cuando no es el presidente es algún secretario o algún político, tenga cargo real o imaginario. Y si por alguna razón la casta política nos ofrece un respiro, viene al rescate alguna desgracia de la casta del entretenimiento, sea una golpiza al Fabiruchis o unas nalgas mal inyectadas de la Guzmán. Pero si persiste un resquicio de silencio mediático, la casta religiosa que monopoliza este país se apunta a este concurso implícito de abrir la boca para ver qué sale.

En esta ocasión se trata de un anciano travestido (¿no usan estos hombres de dios, faldas y no pantalones?) que afirma que los transexuales y los homosexuales “no entrarán al reino de los cielos”. Se saca un poco el chaleco de la responsabilidad diciendo que no lo dice él, sino San Pablo. Uff, qué alivio, porque si lo hubiera dicho él, Javier Lozano Barragán, yo diría entonces que el cardenal mexicano es un retrógrada y un intolerante. El hombre asegura con la certeza que da la ignorancia y la falta de evidencia científica que no se nace homosexual, “sino que se vuelve la persona, por motivos de educación, por no haber desarrollado la propia identidad en la adolescencia”. En otras palabras, las puertas del cielo se les cierran en las narices por algo en lo que no tienen responsabilidad alguna. Ah, los caminos del Señor son misteriosos, la respuesta automática para cualquier incongruencia/injusticia divina.

Al menos todavía no hay prueba alguna de que los niños violados se vuelven homosexuales, pues de ser así, sería la misma iglesia católica, junto con los coleguitas de sotana de nuestro querido Cardenal, la mayor fábrica de homosexuales en el mundo. Baste ver el récord personal de ese sacerdote irlandés o del ponderado padre Maciel. Por otra parte, yo no recuerdo en ningún momento haber “decidido” volverme heterosexual, pero supongo que tuve suerte de que haberme desarrollado en la orientación predilecta del Señor, que se ofende con tanta facilidad por la vida privada de las personas, y en cambio, pasa por alto  cosas realmente terribles.

Y sí, los homosexuales no van al cielo. Pueden ir los pederastas (siempre y cuando sean heteros), los narcos (siempre y cuando hagan donaciones), los políticos (siempre y cuando lleven una buena relación con el clero), los asesinos, los ladrones, los violadores, y prácticamente cualquier persona  católica que a pesar de haber cometido los crímenes más deleznables, se confiese antes de morir. Pensándolo bien, después de todo, el cielo no suena como un buen lugar. Los gays, en cualquier caso, deberían de ir al “Noa Noa”.

10 responses to “¿A dónde irán los gays?

  1. Por falta de tiempo me rehuso a escribir sobre los comentarios y opiniones personales del señor Lozano Barragán. Sin embargo sí tengo una breve crítica para Liliana Blum referente a la construcción del género o identidad sexual, ya que de acuerdo con Judith Butler (y es muy difícil no estar de acuerdo con ella), el género -inclusive el heterosexual- se construye culturalmente a partir de actos repetitivos y privilegiados (lo que Foucault llama discursos regulativos) que terminan por parecer “naturales”. Así que si bien (la)Blum no decidió ser heterosexual, parece que con su afirmación sí decidió no ser (homo/bi)sexual.
    Pregunto a (la)Blum ¿qué pasaría con los heterosexuales que quieren pasar la eternidad en el Noa Noa? ¿Qué pasa con los gays que no les gusta el Noa Noa y la música que ahí se toca?

  2. Liliana V. Blum

    Meyitos, ¿cuál afirmación? Me refería a que no es cosa de que uno “elija” su orientación un buen día. No entiendo mucho ni a Foucault ni a la Butler, pero yo no recuerdo haber hecho nunca ningún tipo de decisión en cuanto a eso, fue para mí como descubrir que me encanta el chocolate o el café… así que no sé… ¿entonces tiene razón el Cardenal?

    Sobre tus preguntas, querido, bueno, para los gays gringuitos estaría el Studio 54. La cosa es que yo no creo en la eternidad. Sólo quise rematar así mi articulito. Sólo creo en las cosas acertadas o en las pendejadas que se hacen en el aquí y en el ahora.

    Mejor mándame corazones como mi amigo Marco!! ¿Te lo presento?

  3. Precisamente lo que dicen (el)Foucault y (la)Butler es que en nuestras sociedades se nos ha hecho creer que es “natural” ser heterosexual y desde que nacemos se nos inculcan a través del discurso cuáles son las normas y comportamientos de los géneros que se privilegian (en México es el varón heterosexual). Parece que tú no elegiste ser heterosexual, pero sí sigues (en tu caso hasta cierto grado) las normas que se esperan de la “mujer”. En Wikipedia tienen un resumen bastante bueno sobre lo que dice Judith Butler con respecto al performance del género.

  4. Pingback: Disiento, luego existo » Blog Archive » Si los Gays no van al cielo, ¿a dónde van?

  5. Javier B. de la Torre

    Y mira vos que es re bueno debatir. El artículo esta bueno, me gusta lo de los transvestidos y lo de la fábrica de homosexuales, además de gustarme el Noa Noa, que por cierto no he conocido aún y no puedo opinar de la música, además está interesante que en las críticas se hable de Foucault y de la ñora Butler y sobre esto me permito opinar. A ver por partes, Foucault contundente pero tiene un problema de funcionalidad en estos tiempos de Hipermovilidad, no le pongo votos a Baudrillard o a Lupovetsky, pero ceo que las definiciones dese Foucault no pueden irse solas así, el poder, sé, sigue siendo el poder pero hoy este poder está matizado con los efectos de la mundialización y la insipiente posmo, la cultura es la cultura, pero agraciadamente Maffesoli nos ha enseñado que ésta no es un sistema autónomo o algo que esté lejos del ser humano, al contrario, la cultura la hacemos nosotros los individuos, me preocupa un poco el que se esté hablando de ella en abstracto así como determinista el asunto, te jodiste, naciste en esta cultura y ya, sos mexicano y como tal hay que actuar, es casi palanquear en la caja de Skinner o seguirle creyendo a Santiago Ramírez y su “infancia es destino”, creo somos más que eso. Y pensarle que no podemos meterle el pié a la cultura es un poco irresponsable, es restarle responsabilidad a nuestro actuar.

    Mire pues, la cosa va en que el Cartesianismo nos restó existencia, poniendo el juicio antes de la vida, pienso luego existo, esa es la referencia, la cultura se existe, se piensa si poco, pero se existe antes de pensarse, tenemos la facultad de elegir sobre los efectos de la cultura y podemos prescindir de algunos comentarios de la Teoría Queer que abonan más al status quo, desde Emma Goldman sabemos de estos efectos perversos y no hace falta Butlerear para saberlo. Entiendo que los reproduccionistas Bourdieuanos no leyeron a Bajtin y no entendieron la crítica de Nietzsche a la eternidad en la ética judio-critiana, pero por favor no le restemos autonomía al sujeto que eso llevamos haciendo ya varios siglos. Efectivamente la cultura es re pesada y es cierto que la educación (así en general) le pone pimienta al asunto, y si Liliana, uno decide què ser (que no de manera cociente) tal vez no te lo planteas, pero al final es ir a la heladería de la vida y comprarte algún sabor, conoces la oferta, los sabores. La homosexualdad no es una enfermedad como los sacerdotes dicen o los psicólogos pensaban hasta la penúltima edición de su DSM y también Diomedes (el aqueo) decidió enamorarse de su tía, y la cosa es que por muy exacerbado que sea el discurso falocratico dominante, hoy con medios como este, te metes a un “atajo social” y le das la vuelta, igual pasa con la sexualidad, que a pesar de la profundidad de los discursos regulativos yo cojo, con cierta regularidad, desde los 16 años con todo y que lo “normal y natural” en mi cultura es no hacerlo, el sujeto pesa, el sujeto es el arquitecto y diseñador de su cultura. Capítulos 1 y 2 de la Hermenéutica del Sujeto

    Que Liliana “sigue las normas que se esperan de una mexicana” eso si me encantó, bueno dale, que si todas las mexicanas fueran buenas escritoras, publicaran un columna en donde le tiran sus zapatos a los trasvestidos estos y encima de todo se dieran el tiempo para ser lectora de los magonistas, siendo así yo creo que esta Blum está más que ideologizada como mexicana. Pero No jovencito, naaa, que ojala y todas las mujeres levantaran la voz así tan contundentemente, no lo creo, creo que Liliana bien pudo haber sido amiga de María de Moura.

  6. Liliana V. Blum

    Javier, ¿Desde los dieciséis años y contando?🙂
    Gracias por no sólo aventar un filósofo y falacear con la autoridad que supuestamente confiere. Me gustan las cosas que puedo entender.
    Por el último párrafo, bueno, por eso va un beso para usté.

  7. El que el poder esté “matizado con los efectos de la mundialización y la insipiente posmo” no significa que no existan discursos dominantes o géneros privilegiados (“discurso falocrático dominante” como se menciona arriba). En ningún momento hablo de ‘cultura’ como sustantivo, ni como algo abstracto o determinista ni dije jamás que la ‘cultura’ determina al individuo. Simplemente señalo un punto que a crítica ha discutido (la construcción del género).
    Estoy de acuerdo en que no hace falta “butlerear” para saber que somos sujetos y agentes o para encontrar las grietas en el discurso patriarcal, heterosexual, judeocristiano (como lo hace L. Blum en su crítica al cardenal). Sin embargo considero de rigor mencionar mis fuentes. Juro que no lo hice por “butlerear”.
    Repito que al identificarse como mujer heterosexual, (la)Blum está adoptando ese género. Posiblemente nunca lo decidió, y aunque yo lo cuestione, “ella” es lo que quiera ser. Volviendo a los alegatos del cardenal, mi respuesta es similar (y perdón, pero no son ideas mías sino de Butler y Kosofki-Sedwick): que los géneros son inestables y las categorías se difuminan. Además de que en otras “culturas” con “discursos falocráticos dominantes” la homosexualidad era una actividad reconocida, lícita y ampliamente practicada como señala el estudio de Dover, sobre las sociedades patriarcales de las ciudades del mundo helénico.

  8. Liliana V. Blum

    Meyes, como dijo Luismi: soy lo que quiero ser.🙂 Y creo que ser hetero me ha resultado en cosas muy buenas. Peace out. La nuez de todo esto es que el cardenal es un reverendo pendejo.

  9. Uno de los problemas que tenemos en México es que los medios de comunicación tratan la Iglesia Católica como la cuarta rama del gobierno. El público no vale madre lo que la Iglesia cree fuera de las parroquias. Por eso los medios no deberían dar los obispos hipócritas y sus pendejadas toda esa publicidad gratis.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s