Corre Blum, corre

Calentando un poco

Correr. Tengo una relación informal con esa actividad. Nunca me la he tomado en serio, pero ha estado conmigo ya desde un buen tiempo. Y cuando digo correr, me refiero a trotar, a un pulso cardíaco sostenido entre 165 y 170. Comencé a correr durante la carrera, en una clase de educación física, sólo para obtener un crédito que me faltaba ese semestre. Tres veces por semana, 7am, y sin pensarlo adquirí una mínima condición. Cuando terminó ese ciclo, me dio por hacerlo por mi cuenta. Llegaba del trabajo, cenaba, hacía la tarea, y a eso de las 9pm me iba por las calles de ese pueblito de Kansas que era mi hogar de entonces. No sólo me ayudó a bajar de peso poco a poco, sin notarlo, sino que me dejaba sintiéndome bien al terminar, y me daba oportunidad de pensar, de estar conmigo, de alejarme un poco de esa casa que compartía con otras cincuenta chicas.

Por varias circunstancias (maternidad, trabajo, clima, etc.) he dejado de correr por intervalos que van desde un par de años, meses, semanas y días. Pero siempre está allí el deseo de correr, así como un tábano insistente. Seguro que tiene algo que ver con las endorfinas, con la sensación de sentir las piernas firmes, la arrogancia de contar kilómetros, calorías y minutos. La satisfacción de ponerse los tenis y andar; el camino de regreso con los músculos tiernamente adoloridos, el sudor, la satisfacción de haberlo hecho. Pero creo que la razón principal es ese tiempo para mí misma, la música en mis oídos, el cerebro pensando con toda libertad sin que nadie me llame o me interrumpa.

A veces me encuentro con iguanas, otras con tránsitos y radares, a veces me topo con gente que camina de cuatro sobre la banqueta, como barrera, y no se mueve para dejarme pasar, a veces me chiflan, o suenan el claxon, otras me gritan cosas, a veces me avientan el carro, o apuran un charco para mojarme. Yo veo los aviones llegar o despegando, dejo que me rebasen los ciclistas, advierto mi sombra, escucho el tump-tump de mi corazón, siento los músculos de mis piernas tensarse, y espero aguantar siempre un poco más.

De vez en cuando me gusta inscribirme en una carrera y correr junto a gente que realmente lo hace bien. Un reto personal, el aguantar el paso, forzarme un poco más. El sentimiento de competencia y de pertenecer a una manada, todo al mismo tiempo. No pretendo alguna vez figurar en los tres primeros lugares de mi categoría o hacer un gran tiempo. Pero es lindo, correr. Una cosa que me gustaría hacer siempre más.

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