Algo más que un nombre

Para Javier Bautista de la Torre

Lo que el pueblo necesita para gozar
de libertades
es su emancipación económica,
base inconmovible de la verdadera libertad.

(Ricardo Flores Magón)

Aunque últimamente a nuestros políticos de quitapón y gratificación instantánea se les cuecen las habas y terminan bautizando vías y edificios con el nombre del gobernador o alcalde pasado o su padrino político de cabecera que les haya dado el hueso que sostienen en el presente, la tradición es que sean personajes históricos. No sé si es la falta de creatividad o la tendencia a idealizar el pasado lo que provoca que gran parte de las calles y escuelas del país lleven el nombre de personajes históricos. A nosotros, con nuestra educación de estampitas y láminas escolares, nos “suenan” los nombres, pero en la mayoría de los casos no tenemos idea de quiénes se tratan. A muchos de nosotros, criados con los libros gratuitos de la SEP, leche liconsa y un antiyanquismo de papilla, como Gerber, nos gusta llenarnos la boca diciendo que nuestros vecinos del norte son unos incultos. No sé qué también librados saldríamos los mexicanos como población en general si nos aplicaran una prueba de “cultura”.

Esto viene al caso porque descubrí (buscando un libro) que en el estado de Colorado, en Estados Unidos, hay una escuela pública que se llama “Ricardo Flores Magón Academy”. Sus alumnos son casi todos muy humildes y en su mayoría de origen mexicano. El nombre no es casualidad. Desde luego sería más tentador llamar Pancho Villa, Emiliano Zapata o Benito Juárez, pero según la página de la escuela, la han nombrado en honor a alguien que los estudiantes puedan admirar y emular, pero no por usar la violencia, sino el intelecto. El objetivo primordial de la escuela es que sus alumnos al graduarse puedan ingresar a la educación superior y terminen la universidad. Ofrecen kinder-guardería durante todo el día para las madres que trabajan, enseñanza del idioma inglés y alfabetización para los niños que no dominan el idioma, uniformes sin costo, alimentos gratuitos o subsidiados en gran parte.

Ricardo Flores Magón fue un intelectual: fue a la universidad y se convirtió en un notable periodista y dramaturgo, anarquista y luchador social. Fundó el periódico independiente Regeneración, en el que se criticaba la corrupción del sistema judicial del régimen dictatorial de Porfirio Díaz, lo que provocó su encarcelamiento. Magón participó también en la constitución de la Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano, y es reconocido como una figura clave para el inicio de la revolución mexicana. La lucha y las creencias de Flores Magón lo llevaron a una vida de iluminación, exilio y prisión, pero a lo largo de su vida permaneció fiel a sus creencias y usó la desobediencia civil, en lugar de la violencia, para expresar sus ideas y puntos de vista. Flores Magón murió en una cárcel de Kansas, rechazando la libertad a cambio de traicionar sus ideas.

Así, la idea es que los estudiantes de la escuela que lleva el nombre de este anarquista mexicano vayan más allá de las restricciones o circunstancias limitantes en las cuales nacieron, sin que tengan que renunciar a su herencia cultural, y se preparen para la vida, para emanciparse económicamente y bastarse a sí mismos. Sólo así podrán ser libres de verdad, como decía Flores Magón.

2 responses to “Algo más que un nombre

  1. Javier B. de la Torre

    Gracias Liliana por la referencia del inicio del artículo, de verdad que es un halago, y si, si me gusta que mi nombre se cuele, sea como sea, en un artículo sobre Flores Magón.

    La cultura es un buen pretexto para muchas cosas, tienes razón y tienes razón en cuestionar este prejuicio anti yankee que tan exacerbado tenemos los mexicanos, al final es cuestión de prejuicios, de verdades dadas de facto. Simulacros, ideas que se reproducen miles de veces hasta que llegan a creerse verdaderas, como esa de la hegemonía y la supremacía de uno sobre otros.

    Magón, un ilegal, un criminal, un pecador, un bandido, un desertor, un demente, un agitador, un nostálgico, un liberal, un trasnochado, un ingenuo, un esperanzado, nadie. Flores Magón que fue todo esto y al final terminó adornando letreros con un logo de la SEP en la esquina superior derecha. Flores Magón que a pesar de todo esto hoy está gravado en las monedas que edita el estado y algunos políticos se declaran sus fans y algunos más atrevidos hasta se nombran Magonistas.

    Y Magón que sigue viajando por todos lados, que se hace presente en las huelgas estudiantiles y en los movimientos obreros, en las marchas que exigen justicia por los muertos de aguas blancas y del charco, en las caravanas libertarias y los grupos de protesta que le gritan al estado “no nos moverán”, y Magón marcha al lado de los compañeros que andan reforma en calzones y se besan entre ellos y se aman por ser seres humanos, y Magón anda con ellos y con las mujeres Mazahuas que luchan por agua y también duerme en la cárcel de San José el alto con Alberta y Teresa. Y Magón anda entre los niños y adolescentes que no tienen escuela y que trabajan de sol a sol, y también anda entre los olvidados y excluidos de los derechos fundamentales. Y anda llorando y llora injusticias y llora desinterés y llora desesperanza.

    Y gracias Liliana por enseñarnos tanto vos, gracias de verdad.

    Por cierto el gordo me dio un libro para usted que se lo entregaré cuando tengamos ocasión de vernos.

    Ciao y de nuevo gracias por la dedicatoria mi estimada.

    • Liliana V. Blum

      Mi estimado joven lector,

      la dedicatoria no podía ser para nadie más, porque si no fuera por usted, Flores Magón hubiera seguido siendo para mí el nombre de un plantel de escuela y el de una colonia aquí en Tampico.

      Dice usted, joven Bautista, que Magón fue “un ilegal, un criminal, un pecador, un bandido, un desertor, un demente, un agitador, un nostálgico, un liberal, un trasnochado, un ingenuo, un esperanzado, nadie”.

      Y ahora que pienso, todos tenemos un poco de ilegales (algunos hasta tienen acta de nacimiento dobles, o dos pasaportes), criminales (robamos cositas, atentamos contra la propiedad ajena, digamos un letrero), pecadores (según la iglesia de las cebollas vaticanescas), bandidos, desertores (a veces uno deserta de sus ideas iniciales), dementes (unos más loquitos que otros), agitadores (de bebidas preparadas o de jóvenes lectores), nostálgicos (siempre por el pasado), liberales (libres, libertinos, libertarios), trasnochados (uy, sea trabajando, platicando, amando), ingenuos (porque si no, no podríamos vivir), esperanzados (siempre por el futuro), y nadie. Nada.

      Y yo no enseño nada, que hace tiempo que me retiré de las aulitas. Alitas. Alitas. Corro mejor a bañarme.😛 Reciba usted un “admirable” abrazo y guárdeme ese libro por favor.

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