Señora, señora… paso, gracias.

Para Tere Blum, mi mamá

Esta vez escribo de algo blando e inocuo, como la avena recocida. O las mamacitas santas. Nada censurable en hablar de la madre, sobre todo en este (todavía) su mes, a menos que la palabra vaya precedida de ese verbo del que trata El laberinto de la soledad y un artículo posesivo. Yo, a pesar de que tengo un par de hijos, no soy “madrecista” ni fervorosa de la Guadalupana o el personaje de Sara García en las películas mexicanas antigüitas. No creo en el llamado instinto materno, pero no por eso dejo de sorprenderme cuando veo noticias de madres que matan a sus hijos, o permiten abusos a ellos por parte de novios, padrastros, parientes o sacerdotes; no deja de entristecerme cuando aparecen bebés abandonados por allí, niñas vendidas a cambio de cualquier cosa, o cuando me entero de casos de chicas “bien” que utilizan el aborto como método anticonceptivo de emergencia, a veces con la ayuda de sus propios padres. Tampoco creo que una mujer sea sublime sólo porque uno de sus óvulos fue fecundado y parió un pequeño ser humano y una placenta después de nueve meses. El acto en sí es fisiológico y no distinto del que realiza cualquier animal sano y en edad reproductiva.

Quiero pensar que la veneración materna debe obedecer a algo más allá del destino manifiesto de los mamíferos. Yo no espero que alguien me celebre porque hago lo que me toca hacer. Sin contar a las personas que desafortunadamente no han tenido acceso ningún tipo de educación o viven en situaciones tan precarias que los métodos anticonceptivos no están a su alcance, creo que el resto de las madres (y padres) no merecen un premio por cuidar a los seres que engendran. Uno tiene hijos, sea por voluntad, descuido, presión social, o mohína existencial, y debe ser responsable por ellos. Las hembras de cualquier especie es lo que hacen, alimentar a los críos y darles lo que necesitan hasta que son independientes. ¿Por qué entonces necesitamos un día nacional, un paro absoluto de labores, canciones cursilísimas, serenatas, poemas declarados y electrodomésticos prescindibles? Es como si premiáramos al bully de la escuela por no golpear a los otros. ¿Por qué celebrar que uno hace lo que le corresponde?

Después está la otra cara de la moneda. Este día sentimentaloide por el cual subsisten las florerías (que el negocio de las flores me parece lo más inútil y anti-ecológico del planeta) sirve para que muchas malas personas laven su conciencia con tan sólo un gasto extra en su madrecita santa. Los hombres golpeadores, irresponsables, los hijos parásitos que sólo estiran la mano y se quejan por no tener la ropa limpia a tiempo, los Gordolfos Gelatinos de este país, redimen sus culpas llevando serenatas a sus progenitoras, comprándoles una lavadora, alguna joyita, una pantalla enorme, o llevándolas a comer fuera, sólo para continuar con el maltrato y la violencia el resto de los días del año. El momento Hallmark no dura ni 24 horas.

Yo no quiero que nadie me trepe a un pedestal ni me pongan la desesperante canción de Denise de Kalafe, ni flores ni chocolates, por las barbas de Alá bendito. Sólo espero que me traten con el mismo respeto que se le debe a cualquier humano. No necesito a Pacholín ni Salchichita aplaudiéndome por lo que ya sé tengo que hacer. Paso.

6 responses to “Señora, señora… paso, gracias.

  1. Hola Liliana!
    Espero que estés mejor de salud. Te cuento que invité a mi mamá a leer esta columna, fue chido, la leímos juntas y la comentamos. Me hizo feliz ver a mi má interesada y creo que nos comunicamos no sólo como madre e hija, sino también como mujeres. Los Saludos hoy son de las dos Dolores (Dolores mamá y Lola hija), hasta pronto.

    • Liliana V. Blum

      Hola par de Lolas,

      pues gracias por leerme y me alegro que esta columnita haya sido motivo de estar madre e hija comunicadas y en armonía. Les mando un abrazo a las dos.

      Por cierto, Lola, a partir de este viernes puedes pasar a Jus por un libro mío que dejé encargado te entregaran. Sólo pregunta por Antonio Ramos y di que vas de mi parte.

  2. No me quedó muy claro lo de las niñas “bien” que utilizan el aborto como método anticonceptivo de emergencia…¿es qué abortan más de una vez? ¿dos? ¿cuántas veces debe una abortar para entrar en esa categoría?…

  3. Felicitaciones por este artículo, y por el titulado “Cascando las nueces”, que he leído en el Google Reader, pero que aquí no aparece.

    Y en general, felicitaciones por no poner brida y bozal a tu escritura, que es una bocanada de creatividad y de aire fresco.

    Gracias, pelirroja.

    Saludos

    • Liliana V. Blum

      Gracias Gatopardo. Ya aparece el otro artículo y con al menos cuatro errores que le corregí. Gracias por leerme. Un saludo caluroso,

      Liliana

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