Cascando las nueces

Nada mejor para iniciar esta columna que un gerundio mal usado, pues me cascan las nueces los errores de sintaxis y gramática, y nada mejor que predicar con el mal ejemplo. De hecho hay varias cosas que me han jorobado cantidad en los últimas días y otras en general, siempre.

Una es el descaro de los políticos. Ya sabemos que son todos iguales y su única intención es embolsarse el dinero que le quitan los ciudadanos productivos, a los que generan riqueza a través de su trabajo. En este sentido son peores que los narcos (no los secuestradores y asesinos, sino los que comercializan droga nada más), porque al menos ellos ofrecen algo a cambio del dinero que reciben. Pero para los políticos el partido, la ideología, no es más que una máscara, una estrategia para hacerles creer a las mentes débiles que quieren bienestar para el pueblo. Es como esos peces de las profundidades con una lucecita que llama a los ingenuos para luego tragárselos. Ya nos habíamos churido como ostiones con limón cuando nos enteramos de las alianzas quiméricas PAN-PRD en algunos estados del país. Ahora tenemos a los trasvestidos. El candidato por la alcaldía de Ciudad Madero, Jaime Turrubiates, compitió hace tres años por el PAN y perdió; este año se puso abusado y usa los colores del PRI. Ah, chico listo. En Tampico, Magdalena Peraza, diputada suplemente por el PRI, ahora es la candidata del PAN a la alcadía de Tampico. ¿Posturas políticas, valores, ideas? No, más bien lo que sea por no quedarse fuera del presupuesto.

Otra cosa que me enardece son los hipócritas que lanzan la primera piedra cuando tienen una viga enorme en el ojo. Ahora con el derrame en el Golfo de México (que es una situación terrible y escandalosa por sus consecuencias nefastas en la vida marina) brotan de aquí y allá, como honguitos en un jardín con mierda de perro, gente muy ecológica que se apura a condenar a los siempre malignos gringos de tal desastre. Algunos desde el podio green-peacesoso, otros desde el espectro político. Me casca las nueces escuchar a señoras que pueden esperar a sus hijos una hora en la fila de la escuela, en sus camionetas de lujo de ocho cilindros, con el A/C encendido todo el tiempo, hablar de lo terrible del derrame. ¿Por qué será que las compañías petroleras hacen exploraciones profundas? Porque gente irresponsable como ellas usa la gasolina así, estúpidamente, por ejemplo. Me casca también que se asuma que es culpa de los gringos. A Pemex le han explotado sus plataformas también, como le podrían explotar al loquito de Irán, al Comandante Chávez o a cualquier árabe chochomillonario. Pero esta vez el error fue de la British Petroleum Company. Y un británico no es un norteamericano, hasta donde sé, ni una compañía representa a su país. ¿O acaso los mexicanos somos Telmex, somos Carlos Slim?

Me cascan las nueces también los que se creen tan moralmente superiores como para decidir qué vida vale más que otra. No miento, pero he escuchado a gente quejarse de los que oran por Gustavo Ceratti. No sólo es risorio que crean en los efectos de la oración y que además los piensen como algo finito: si los gastamos en el ex vocalista de Soda Estéreo, no alcanzarán para la gente “realmente valiosa”. La implicación es que Dios sólo puede atender cierto número de plegarias al día, así que no hay que saturar las líneas. Uff, no quiero ni meterme en esos temas. También estos días he escuchado a quienes se alegran por la suerte de Diego Fernández de Ceballos, alegando que se lo merece. Me recuerda a mis alumnos del ITESM que aplaudieron cuando el 9/11 miles de personas murieron en el ataque a las Torres Gemelas. Según ellos, se lo merecían, por gringos. Así con el Jefe Diego.

Ya en cosas menos brutales, también me da comezón la gente que cita cosas en Facebook, pero nunca pone al autor. Peor aún cuando citan trozos de canciones e igualmente, se ahorran el esfuerzo de atribuirle la genial idea a su creador. El tuerto es rey: nunca falta entre sus conocidos el ignorante que cree que esa frase de Sabina es producto de la mente de su amigo, el creativo. Podría seguir con todas las cosas que me cascan las nueces: habría tantas como para convidar a todas las ardillas y ardillones del puerto, pero el espacio es limitado. Además, estoy segura, yo le casco también las nueces a varios.

2 responses to “Cascando las nueces

  1. Sección preguntas: ¿A qué frase de Sabina te refieres?

    • Liliana V. Blum

      No, era un ejemplo así general. Ya ves que Sabina (al menos aquí en México) le gusta a muchísimas personas, pero todos creen que son tan especiales que sólo a ellos les gusta. No sé si me explico. Entonces poner una frase de Sabina (o de cualquier otro cantante, escritor, poeta) sin citarlo es así como lo más común entre muchos en facebook.

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